Quien subía a la Alhambra en la segunda mitad del siglo XIX, con los ‘Cuentos de la Alhambra’ de Washington Irving en la maleta, tenía muchas posibilidades de toparse con un personaje que parecía haberse fugado de un grabado romántico. Portaba un vistoso pañuelo de colores, sombrero de catite, chaqueta de botones de plata y faja encarnada. Se llamaba Mariano Fernández Santiago, aunque en Granada todos lo conocían como Chorrojumo. Y él se presentaba, sin ningún pudor, como el “rey de los gitanos”. De hecho, sus camaradas no eran otra cosa que “su ejército”. Le dedicaron poemas y vivió como un auténtico dandy durante la mayor parte de su reinado.
De Ítrabo a la Torre de los Picos. Y para que el mito estuviera a la altura, el proclamaba haber nacido en la propia Alhambra. De hecho, así se creyó durante mucho tiempo. Pero un trabajo del investigador Gabriel Medina, recogido por Granada Hoy, lo sitúa en Ítrabo en mayo de 1838. Otras fuentes, como la Universidad de Granada, retrasan la fecha de nacimiento hasta 1824, de modo que la verdadera sigue discutida a día de hoy y no hay ningún perfil de Instagram para confirmarla.

