Deshacerse de un tanque militar no es una tarea sencilla ni barata, así que los mayores ejércitos han dedicado tiempo y dinero a reflexionar sobre qué hacer con ellos cuando ya no sirven. Y Estados Unidos tuvo una ocurrencia a principios de los 90: tirarlos al mar. Suena a locura pero no lo es: hoy Alabama tiene una de las mayores zonas de arrecifes artificiales de EE. UU., y parte de ella procede precisamente de vieja maquinaria militar.
El golfo de México como vertedero. La idea empezó a tomar forma en 1993, cuando Estados Unidos se encontró con un centenar de unidades M-60 obsoletas y decidió librarse de ellas hundiéndolas en el fondo del golfo de México, frente a la costa de Alabama. A priori, no parece la forma más sostenible de deshacerse de un «residuo» militar, pero la naturaleza le encontró el giro y convirtió la maquinaria en un hábitat marino de lo más vivo, como está ampliamente documentado.

