Cuatro páginas. Cincuenta subsecciones. Algunas, sin una sola línea de texto. Cuando a principios de 2026, la revista Science se preguntó qué estaba pasándole a arXiv, una de las piezas claves de la ciencia actual, Ralph Wijers puso ese como ejemplo de lo que no paraba de llegar gracias a la IA.
Puede parecer una tontería, ese ejemplo se rechaza con un vistazo. Pero Wijers, astrónomo de la Universidad de Ámsterdam fallecido este verano, era uno de los responsables editoriales de la plataforma; es decir, sabía de lo que hablaba. El problema es que hay que echar ese vistazo.

