Si hablamos de “innovar” en cuanto a las jornadas laborales, quizás Islandia es uno de los primeros países que se nos vienen a la cabeza. Como hemos contado en anteriores ocasiones en esta casa, Islandia fue uno de los pocos países en implementar la jornada laboral de cuatro días a través de acuerdos sindicales y negociaciones tras varias pruebas piloto. Hoy la gran mayoría de sus trabajadores disfrutan de jornadas reducidas manteniendo el mismo salario.
También existe cierta flexibilidad según el puesto de trabajo, las condiciones del convenio o lo que el trabajador haya pactado en su contrato laboral de manera independiente. Estos días ha surgido en redes un vídeo de un trabajador español que hablaba del método «3-2-2» de Islandia: tres días de trabajo, dos de descanso y dos de trabajo. Esto puede tener muchas ventajas según cómo se quiera el trabajador estructurar la semana para tener más tiempo libre, pero también tiene algunos matices que conviene recalcar.

