Los cimientos de las redes cuánticas se están afianzando en este momento. Y es que los ordenadores cuánticos no son los únicos ingenios ideados para sacar partido a las sorprendentes propiedades que exhibe ante nosotros la mecánica cuántica; las comunicaciones también pueden aprovecharlas. Y esta posibilidad abre de par en par la puerta al despliegue de una infraestructura de comunicaciones cuánticas a gran escala.
Esta tecnología nos promete poner en nuestras manos las herramientas necesarias para implementar una infraestructura de comunicaciones cuánticas con cobertura mundial y un alcance equiparable al de la red internet que utilizamos actualmente. En teoría nos permitirá transferir grandes volúmenes de información de una manera instantánea. Y, además, la transmisión de los datos se llevará a cabo de una forma inherentemente segura.

