Aunque hoy en día es difícil encontrar a alguien que esté en contra de la transición energética, sus efectos no siempre son justos ni simétricos y hay quien ve un fenómeno más especulativo que positivo en la España vaciada. Los parques de energías renovables llegaron hace algunos años con cientos de promesas de prosperidad y de futuro para una parte de nuestro país que vivía un constante goteo de despoblación. Ahora, con perspectiva, los datos muestran que la transición verde es necesaria, pero también que necesita de un gran compromiso.
Radiografía energética de nuestro territorio. Según datos de la Agencia Empresarial Eólica, somos la sexta potencia eólica del mundo, solo por detrás de países con una mayor extensión que la nuestra, como Estados Unidos, China o Brasil, entre otros. Más de 22.400 aerogeneradores dibujan hoy nuestros paisajes, distribuidos en 1.454 parques eólicos que se concentran en tan solo unas pocas comunidades autónomas: solo Castilla-La Mancha, Castilla y León o Aragón aportan más de la mitad de la energía generada por el viento, frente a desiertos eólicos como el de la región de Madrid.

