Puede que la transición energética hacia energías verdes conlleve llenar los campos y montes con aerogeneradores y placas solares pero, qué destrozo visual causal al paisaje (dicho esto, tampoco es que una central nuclear sea bonita). Y no solo visual: sabemos que los aerogeneradores matan a millones de pájaros al año.
Sin embargo, estamos descubriendo que las placas fotovoltaicas tienen una inesperada cara B beneficiosa para el medio ambiente. Sin ir más lejos, sirven para regenerar suelos con ayuda de ovejas, que encuentran en las placas un techadillo para protegerse del sol. Pero los paneles solares se están convirtiendo también en el hogar de varias especies de aves en Sevilla.

