Pablo Cerezo, sociólogo: "Si lo analizas, lo más normal es tatuarse. La anomalía histórica y antropológica es no hacerlo"

En el gimnasio, en la playa, en la piscina de la comunidad de vecinos, en el parque o el centro comercial. Seguro que hasta en tu oficina. No importa dónde estés, si observas con atención y el tiempo suficiente es (muy) difícil que no te encuentres con alguien tatuado. Quizás lleve una discreta rosa en el antebrazo, como Ayuso, o un diseño que le cubre el cuello a lo Sergio Ramos. No importa.

En general y según un estudio de Lutronic PBS, el 42% de los españoles lucen al menos un tatto, lo que nos convierte en el sexto país más marcado por la tinta.

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