Rusia lleva años intentando impulsar el coche eléctrico con subvenciones, ventajas fiscales y nuevas estaciones de carga. Sin embargo, el mayor acelerador de esa transición ha llegado desde el cielo y tiene forma de dron ucraniano. Los ataques contra las refinerías rusas están provocando una escasez de gasolina que ha dejado colas interminables en las gasolineras y ha disparado la demanda de vehículos eléctricos, especialmente de fabricación china. Quién lo iba a decir: Ucrania está consiguiendo con sus ataques algo que años de políticas energéticas rusas apenas habían logrado.
La guerra ha llegado a las gasolineras. Lo hemos ido contando. Desde finales de junio, Ucrania ha intensificado sus ataques con drones contra instalaciones petroleras rusas, afectando al suministro de combustible en distintas regiones del país. Las consecuencias se han trasladado directamente a la vida cotidiana de los conductores, que han llegado a esperar varias horas para llenar el depósito.

