Si hablamos de motores PureTech, es difícil separar su nombre de los problemas que han rodeado a su correa de distribución bañada en aceite. Y no hablamos únicamente de una percepción: la propia Stellantis reconoce casos de degradación prematura de esa correa en generaciones anteriores de sus motores 1.0 y 1.2 PureTech, así como problemas de presión de aceite relacionados con ella. Estamos hablando de una situación que ha llevado al grupo a ampliar la cobertura y habilitar un programa de compensaciones para determinados clientes afectados, bajo ciertas condiciones.
La particularidad de estos motores está precisamente en dónde trabaja esa correa. En lugar de funcionar aislada del lubricante, como ocurre con una correa de distribución convencional, lo hace dentro del propio aceite del motor. El problema aparece cuando el material comienza a degradarse: los restos que desprende pueden acumularse en el colador de aspiración de la bomba de aceite, restringir el flujo del lubricante y acabar provocando problemas de presión de aceite. Es una cadena de consecuencias que ayuda a entender por qué el deterioro de una correa puede acabar afectando a mucho más que la propia distribución.

