Llevamos años dándole vueltas a la cabeza, echando cuentas de si un coche eléctrico merece o no la pena. Hemos sacado la calculadora y puestos los números encima de la mesa: kilómetros que hacemos al año, precio de la gasolina, precio de la electricidad dentro y fuera de casa, costes de mantenimiento… y los resultados eran dispares.
Hoy, en octubre de 2026, lo tenemos más claro que nunca: la compra de un coche eléctrico es la opción más sensata. Sin tapujos. Sin ambages.

