EEUU está tirando la casa por la ventana en lo que a inteligencia artificial se refiere. Y no es una manera de hablar. A lo largo de los últimos meses se han publicado varios análisis que, más allá de las cifras, coinciden en un diagnóstico rotundo: la IA se está convirtiendo en la mayor apuesta económica en la historia del país, con un despliegue de recursos en infraestructura (centros de datos) mayor que el que movilizó en su día la construcción de canales, ferrocarriles, autopistas interestatales o Internet.
La pregunta a la vista de esa ola de inversiones milmillonarias es… ¿Cómo y cuándo se recuperará ese dinero? ¿Qué volumen de gasto será necesario para amortizarlo?

