Las grandes tecnológicas llevan tres años pagando la IA con su propia caja, y esa caja ha cambiado de dueño. Un gráfico de a16z lo resume perfectamente: desde 2022, el flujo de caja libre de los hiperescaladores –las grandes tecnológicas que operan centros de datos a gran escala– ha pasado de unos 275.000 millones de dólares a prácticamente 0. Cero.
El de los fabricantes de semiconductores, en cambio, ha saltado de 50.000 a 400.000 millones.

