En 2000, Metallica descubrió que el nuevo single que había grabado para la banda sonora de Misión imposible «I disappear« circulaba por Napster antes de salir a la venta. La banda fue a juicio y la plataforma finalmente se desintegró bajo la presión de la industria musical. Aun así, la industria de la música ya no volvió a ser la misma.
Más de dos décadas después, otra tecnología llama a la puerta de los estudios de cine, sellos musicales y editoriales. Las primeras señales de alerta no llegan desde las listas de ventas o la recaudación de las taquillas: llegan desde las estadísticas de empleo.

