Entras a un McDonald’s, vas a pedir un Big Mac y te encuentras que vale 6,90 euros. Te vas a otro restaurante de la franquicia y descubres que allí vale 8 euros. Parece imposible, pero es cierto y de hecho ya está pasando en Estados Unidos, como ha reportado Reuters: el mismo Big Mac pasaba de costar 5,69 dólares en un local de Fresno (California) a 6,89 en otro situado a unos tres kilómetros.
Un 21% más en función de donde entres. No es que tú hayas leído mal, es la IA sugiriendo precios: una buena idea para optimizar beneficios de la cadena, no tan buena para sus clientes y un auténtico problema para algunos franquiciados.

