La guerra de drones en Ucrania acaba de superar otra barrera que hasta hace poco parecía reservada a los misiles y los aviones de combate: ya hay drones persiguiendo a otros drones a velocidades propias de la Fórmula 1. Rusia ha empezado a lanzar en cantidades crecientes Geran propulsados por reactores capaces de volar mucho más rápido y alto que los antiguos Shahed de hélice, y Ucrania ha respondido construyendo interceptores específicamente diseñados para darles caza.
Un territorio inexplorado. La imagen resume hasta qué punto ha cambiado el cielo ucraniano: una cámara térmica se aproxima entre las nubes a un Geran-5 ruso hasta prácticamente alcanzarlo. Según la Fundación Serhiy Prytula, el objetivo fue destruido cuando volaba a 425 km/h y a más de tres kilómetros de altitud por un interceptor de una unidad antiaérea ucraniana.

