Venía a esta segunda edición de la Comic-Con de Málaga sobre aviso: Alex, cuidado con el agua. Tras todas las críticas de la edición del año pasado, y sabiendo que el agua era el caballo de batalla de muchas de ellas, pensé que se habrían puesto las pilas y me fui a la propia web del evento a ver qué decían.
De lujo, no pone nada que impida que pueda llevar mi termo con agua fresquita. Entonces, 5 minutos antes de que llegara mi taxi para ir a la feria, vi un Bluit en el que alguien decía que no le habían dejado pasar con un termo. «Vaya», pensé, y corrí a la habitación a dejarlo porque no me iba a arriesgar. Empezaba mal la cosa.

