Ya sea pasándose el cepillo por la mañana o mirando a la almohada nada más levantarse, algo que seguro ha ocurrido a diario es ver algún pelo que antes estaba en nuestra cabeza. A priori, esto es algo que puede preocupar a cualquiera, puesto que la primera pregunta que surge es prácticamente obligada: ¿me estoy quedando calvo o calva?
La cifra «oficial». Si buscamos la fuente más relevante a priori en este campo, nos deberíamos ir a la American Academy of Dermatology (AAD) que en sus guías apunta a que lo normal es perder entre 50 y 100 pelos diarios. Cuando se pasa de esa cifra, entraríamos en un terreno pantanoso y hablaríamos de un efluvio telógeno.

