Las agencias estatales de ciberseguridad llevan mucho tiempo de alertando a medio mundo de sus fallos de seguridad. Bancos, ayuntamientos y empresas reciben sus correos cuando una amenaza se cierne sobre ellos. Lo que no se vieron venir es que, esta vez, el ataque lo iban a recibir directamente ellos.
El Instituto Holandés para la Divulgación de Vulnerabilidades (DIVD), es el equivalente holandés al INCIBE español: un organismo dedicado a la ciberseguridad de todos y entregado a la investigación y protección de los sistemas informáticos. Sin embargo, hace unos días ellos mismos fueron víctima de un ataque: «somos los hackers que fuimos hackeados». Lo raro no fue perder esa racha. Lo raro fue quién estaba al otro lado del teclado.

