Este pueblo de Badajoz convirtió el ajo en una industria. Ahora mueve 30 millones de kilos cada año

Hay un pueblo en Badajoz que se apoda “capital del ajo”. Y eso que apenas lo cultiva en su término municipal. Aun así sostiene el empleo de casi todo el pueblo. Aceuchal tiene 5.307 habitantes y 63 kilómetros cuadrados. Poco suelo para una economía agrícola, así que su respuesta fue dejar de depender de tierra propia. El ajo se siembra en otras provincias y vuelve al pueblo, donde se convierte en producto. Así nació esta industria que comercializa más de 30 millones de kilos por campaña. La gran pregunta es… ¿cuánto aguanta un modelo sin campo frente al ajo barato de China y Egipto?

Cómo funciona. El ajo llega en camión. Se pesa y se calibra: elefante, yumbo, extra, súper, flor o primera. Pasa a una nave de secado y a cámaras frigoríficas. Sale en cabeza, en malla o a granel. O como diente pelado y pasta natural. Los clientes: hostelería, cárnicas y fábricas de salsas. ¿Y qué pasa con el ajo negro? El pujante superalimento también se envasa junto al spring violeta, blanco y morado. Al fin y al cabo, solo es ajo blanco fermentado durante un mes a alta temperatura.

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