Cuando llega el momento de dar nuestra opinión y voto en los Premios Xataka, hay categorías que suelen provocar debates internos. La de mejor smartphone en relación calidad-precio es, sin duda, una de ellas. ¿Por qué? Tradicionalmente, nuestro galardón era un escaparate donde coronábamos al campeón popular: ese móvil que podíamos recomendar con los ojos cerrados a amigos, familiares y por supuesto, a vosotros, xatakeros. Nos viene a la memoria el ya mítico Pocophone F1, por ejemplo.
Por apenas unos 300 euros nos llevábamos una experiencia solvente para tres o cuatro años sin apenas renuncias. Hablo en pasado porque plantear la previa de este premio este año nos ha situado frente a un contexto insólito. La tormenta que atraviesa la industria —ejem, crisis de las memorias— sumada a la inflación que acompaña al mundo ha hecho saltar por los aires los márgenes de los fabricantes. Y con ellos, los precios que vemos tanto en los escaparates como en las tiendas online. El «móvil chollo» tal y como lo conocíamos ha desaparecido, debemos asumirlo.

