China está construyendo más coches de los que puede transportar por barco, y eso es una realidad. Los buques que funcionan a modo de gigantescos garajes flotantes (los conocidos como Ro-Ro) están muy solicitados. De hecho, se solicitan con muchísima antelación, y eso ha disparado enormemente los precios de flete.
Saturación. Las exportaciones son ahora la vía de escape de China para una industria repleta de marcas y escasa de compradores en su propio país. La escasez ya está rediseñando la forma en que los coches cruzan los océanos y también está empujando a los fabricantes de coches chinos a comprar sus propias flotas.

