Tener una tele con lo último en tecnología y prestaciones futuristas impensables hace solo unos años ya no te cuesta una pequeña fortuna. Es cada vez más accesible gracias a una atractiva gama media que ha crecido rápidamente en competencia, ofreciendo precios contenidos y diagonales gigantescas para conquistar a todo tipo de usuarios.
El avance en funcionalidades ha sido enorme en los últimos años, y ahora cuando vas a comprar una tele buscando una buena relación calidad-precio ya no tienes que renunciar a casi nada crítico, ni optar por tamaños diminutos. Sí, es cierto que todavía hay modelos premium con precios estratosféricos, pero la diferencia en prestaciones aprovechables reales con respecto a la gama media es cada vez menor.

