Tesla necesita que sus trabajadores enseñen a Optimus a trabajar. El problema es que no todos quieren hacerlo

Hay una pregunta que la expansión de la inteligencia artificial está haciendo cada vez menos abstracta: ¿qué pensaríamos si nos pidieran entrenar una tecnología que algún día podría hacer nuestro trabajo? La situación ya ha aparecido, con matices distintos entre diferentes profesiones para enseñar a sistemas de IA cómo realizar determinadas tareas. Hasta ahora, buena parte de esa conversación había ocurrido dentro de una pantalla. Con los robots humanoides, esa misma tensión empieza a trasladarse también al mundo físico.

Eso es precisamente lo que ha ocurrido alrededor de Optimus. Según The Information, Tesla comunicó en enero a trabajadores de sus fábricas de Texas y California que quería que algunos utilizaran equipos capaces de registrar sus movimientos para enseñar al humanoide tareas del entorno de producción. Algunos se quejaron porque, de acuerdo con el medio, sabían que aquellos robots estaban diseñados para sustituir eventualmente trabajo humano. De pronto, enseñar a la máquina tenía una consecuencia mucho más fácil de visualizar.

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