Investigadores crean aeronaves ultraligeras para explorar una región casi desconocida de la Tierra. Su truco: surfear la luz del Sol

Entre la estratosfera y la termosfera se encuentra una franja en la que termina el alcance de los aviones y globos, pero también donde empieza el dominio de los satélites. Se trata de la mesosfera y, en su parte más alta a unos 70 km, hay una zona inexplorada que se ha apodado con humor científico como ignorosfera.

Es extremadamente difícil de estudiar y el motivo es un problema físico. A esa altitud hay tan poco aire que un avión convencional o un globo no pueden mantenerse a flote, pero el aire restante es suficiente para frenar cualquier satélite y hacerlo caer. Sólo hemos podido medir a distancia o mediante cohetes sonda que sólo tienen unos minutos para realizar mediciones.

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