Hoy nadie habla de volver, quizá porque Microsoft y Azora proyectan allí sus centros de datos de 2.000 millones. O quizá sea al revés, al hilo de las últimas manifestaciones que recuerdan que Zaragoza no es un enchufe, que muchas promesas “son un engaño” (según las gentes del barrio obrero de Torrero). Lo que está claro es que hace un siglo, un pueblo que dependía de Zaragoza para el agua y el autobús negocia ahora con gigantes tecnológicos.
Pero, por el camino, ha pasado de todo: de la emancipación a la dependencia y otra vez a querer ser entidad propia y conseguirlo. Zaragoza se tragó a Villamayor de Gállego hacia 1912. Dos intentos de salida, en 1920 y 1964, fracasaron. El tercero arrancó en 1988 con una Comisión Promotora y muchas firmas. El expediente llegó al Gobierno de Aragón en 1993 y acabó en los tribunales. En mayo de 2007, Villamayor de Gállego votó por primera vez como municipio libre. Y luego pasaron otras muchas cosas que mejor contar al detalle.

