El pasado viernes supimos que Renfe había sufrido un ciberataque que logró acceso a los sistemas de Adif. Inicialmente el problema parecía ser limitado, porque se habló de robo de nombres y correos electrónicos, sin acceso a información bancaria, DNI u otros datos sensibles. Un análisis posterior revelado en El Mundo parece más preocupante.
150 millones no son 150 millones de personas. Los 500 GB robados incluyen más de 150 millones de datos que según la investigación están clasificados en tres grandes categorías:

