Microsoft nos pasó buena parte de los últimos dos años explicándonos que había una nueva clase de ordenador que debíamos aprender a reconocer. Se llamaba Copilot+ PC y, cuando apareció en 2024, la compañía lo presentó como el comienzo de una nueva etapa para Windows, con la inteligencia artificial ejecutándose también dentro del propio dispositivo. Aquella apuesta tecnológica no ha desaparecido. Lo extraño es otra cosa: los nuevos Surface siguen avanzando precisamente en esa dirección, pero Microsoft ya no los llama Copilot+ PC.
No era solo una pegatina. Cuando veíamos Copilot+ PC en un ordenador, aquella denominación nos decía algo concreto sobre el hardware que había dentro. Microsoft exigía un procesador compatible con una NPU capaz de alcanzar al menos 40 TOPS, además de 16 GB de RAM y 256 GB de almacenamiento. Esa NPU, un procesador especializado en cargas de inteligencia artificial, era la pieza central para acelerar determinadas tareas directamente en el equipo. En otras palabras, el sello servía para identificar los PC que superaban el listón fijado por la compañía para sus experiencias de IA.

