El príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohammed bin Salman, quería convencer al mundo de que NEOM, su futurística y desproporciondada ciudad en forma de línea, tenía algún tipo de sentido. Este proyecto arquitectónico distópico, al igual que otros que los complementan, están ahora sumidos en una profunda reestructuración y priorización de gasto. Pero esta semana, el foco de atención pasó más bien al asfalto, cuando el Reino presentó sus primeros coches eléctricos para el mercado de masas, justo cuando las ambiciones de sus gigaproyectos se van reduciendo en segundo plano.
Qué ha ocurrido. Hace unos días, Ceer, la primera marca automovilística propia de Arabia Saudí, presentó su berlina eléctrica y su SUV insignia, ambos llamados Exobot, en un evento liderado por el propio príncipe heredero, quien también preside el consejo de administración del Fondo de Inversión Pública (PIF), propietario de Ceer.

