Renunciar a una herencia en Galicia ya no sorprende a nadie. De hecho, rechazar una herencia se ha hecho casi tan habitual como aceptarla. Cada semana alguien acude al notario para renunciar a la herencia que le dejó una tía, un pariente cercano o incluso un vecino sin hijos.
El motivo es siempre el mismo: lo hacen por que asumirla la herencia implica poner dinero de su bolsillo para hacer frente a deudas, impuestos y papeleo que pesan más que el propio bien heredado. La Xunta de Galicia lleva meses preparando una reforma de la ley de sucesiones para eliminar ese problema derivado de la demografía, el envejecimiento de la población y el descenso de la natalidad en España.

