Está demostrado que los árboles ayudan a reducir la temperatura en las ciudades, pero ¿quién les ayuda a bajar su propia temperatura a ellos, que no tienen patitas? Porque a diferencia de los animales y los humanos, los árboles no pueden moverse a zonas más frescas cuando aprieta el calor.
Sin embargo, eso no significa que no tengan sus propios mecanismos para combatirlo. De hecho, lo hacen: abren sus estomas (algo así como unos poros), lo que les permite evaporar agua y así enfriar las hojas como si sudasen. Este mecanismo de refrigeración es esencial para su supervivencia, y más ahora con el cambio climático. Aunque esto es sabido, muchos de los mecanismos internos siguen sin comprenderse del todo.

