La crisis de la industria alemana ha reabierto un debate que parecía enterrado desde aquella famosa huelga de los años ochenta: grandes empresarios y economistas plantean lo que hasta hace poco parecía un imposible, recuperar la semana de 40 horas sin aumentar el sueldo para abaratar el coste efectivo del trabajo y recuperar competitividad.
La nueva receta es trabajar más por lo mismo. Cuatro décadas después de que los trabajadores del metal conquistaran la semana de 35 horas, algunas de las mayores compañías industriales de Alemania quieren recorrer el camino inverso. Contaba en exclusiva el Financial Times que ejecutivos de empresas como Mercedes-Benz y Stihl han planteado recuperar las 40 horas semanales sin remuneración adicional como respuesta a la pérdida de competitividad del país.

