Tras 20 años de litigio, la Justicia obliga a la química israelí Iberpotash a retirar 45 millones de toneladas de residuos contaminantes

Una empresa controlada por el Estado de Israel acumuló durante décadas una montaña artificial de sal tóxica en Barcelona. Dos décadas de recursos judiciales después, el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya ha desestimado la última intentona de la empresa por eludir retirar toneladas de residuos. La química israelí Iberpotash, dueña de la centenaria mina de Súria, se encuentra así ante la obligación del TSJC de desmontar la montaña de sal contaminante que amontona en la colina del Cogulló, término municipal de Sallent de Llobregat, hogar de un antiguo poblado íbero. Es uno de los mayores focos de riesgo ecológico de Cataluña.

Sal de fondo. La minería en el Bages arranca en 1900, cuando el ingeniero Emili Viader excava un pozo de 50 metros en Súria para extraer sal. En 1912 se descubrió potasio en la cuenca salina catalana; en 1929, Potasas Ibéricas empezó a extraerla en Sallent. En 1998, Israel Chemicals Limited (ICL), controlada mayoritariamente por el conglomerado Israel Corporation, compra el negocio a la SEPI por algo más de 17.000 millones de pesetas y crea Iberpotash.

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