Sustraer material del centro de trabajo puede ser motivo más que suficiente para que una empresa juegue la baza del despido improcedente para dejar en la calle a su empleado. No importa si el valor de lo sustraído es de un millón de euros o de poco más de tres euros.
Es lo que le sucedió a la gobernanta de un hotel de Calella, en Barcelona, que consideró que sacar por seis rollos de papel para secarse las manos por la puerta trasera del hotel no era motivo suficiente para su despido. El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña no opina lo mismo. Cada rollo de papel le ha salido por más de 10.000 euros.

