Un gerente del taller de tiendas del bloque logístico de Mercadona en Villadangos del Páramo (León) pensó que nadie monitorizaría qué páginas visitaba desde el ordenador del trabajo. Se equivocó y eso le costó su despido. El ordenador de la empresa registró cada entrada a páginas ajenas a su trabajo: 7.685 accesos en solo un mes, para ser exactos.
El empleado recurrió su despido ante el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León y el caso terminó con una sentencia clara: usar el ordenador del trabajo para asuntos propios tiene un límite, y el empleado despedido los había cruzado todos.

