Los videojuegos llevan décadas cambiando de consola, formato y forma de distribución, pero nuestras bibliotecas no desaparecen cada vez que llega una nueva generación. Ahí empieza uno de los grandes desafíos de la industria: cómo hacer que los juegos que hemos comprado puedan seguir acompañándonos cuando evoluciona la tecnología que los rodea. Microsoft ha decidido abordar una parte de ese problema desde un lugar interesante, el propio disco. Xbox permitirá que determinados juegos físicos obtengan también acceso digital, una iniciativa que la compañía presenta expresamente como parte de su estrategia de preservación.
Qué cambia exactamente. La novedad empezará a probarse el 31 de agosto entre los miembros de Xbox Insider y el funcionamiento, sobre el papel, es sencillo: habrá que introducir un disco compatible de Xbox One o Xbox Series X en la consola y ejecutar el juego para reclamar un derecho digital asociado. Microsoft asegura que la mayoría de los títulos físicos de esas dos generaciones serán compatibles y que el despliegue inicial abarcará miles de juegos. Cuando cada título lo permita, ese acceso podrá extenderse además a Xbox Play Anywhere y Xbox Cloud Gaming, mientras el disco seguirá funcionando como hasta ahora.

